domingo, 8 de abril de 2018

Mi madre: mi gran apoyo

Como os comenté en el post anterior, el tema de mi madre era algo que quería dedicarle una publicación entera.

Desde pequeña siempre hemos sido mi madre y yo. No, mi padre no se marchó ni nada, pero era mi madre quien si me ponía enferma, era ella quien me cuidaba, si tenía un día de bajón, ella siempre me apoyaba... 
siempre ha estado conmigo, pero él y mi madre siempre han discutido (muy fuerte) y mi padre siempre ha pasado más de mí. Si sacaba malas notas, era de mi madre de quien tenía

Cuando sufrí bullying en el colegio, yo se lo contaba todo y era ella quien iba a hablar con los profesores (sin resultado, ya que en esa época, si todo se metían contigo, alguna razón tendrían); y fue ella quien nunca me dejó abandonar los estudios. Me metía en academias para aprobar o contrataba a alguien que me diese clases. NUNCA ME DEJÓ RENDIRME. Ella quería (y quiere, de ahí el dilema) algo más para mí.

Cuando llegué a segundo de bachiller, no sabía que quería estudiar ni hacer. Yo siempre he sido una de las que se conforman con sacar un 5, y por ello, nunca he sido una gran estudiante. Mi madre dice que es porque lo mío es la creatividad y la imaginación, y que eso es algo que no entra dentro de los planes del colegio.

Ella fue quien se encargó de encontrar una carrera que me sirviera de algo. Me habló del Grado en Turismo, y como yo AMO viajar (otro tema del que ya os hablaré y el mayor dilema por el que estoy pasando), ella creyó que era la mejor carrera para mí. 

Cuando terminé la carrera, hubo dos años en los que no sabía qué hacer, encontré un trabajo en el que gustaba estar, ya que no era de continuo, y los compañeros eran muy majos. Podía hacer más cosas a lo largo de los meses ya que trabajaba de 6 a 8 días al mes (ganaba bien) y después podía buscar más trabajos o simplemente pasar el día con alguna amiga. La pena es que es un trabajo de temporada, por lo que en otoño, se acababa, y necesitaba dinero. Me apunté a un millón de ofertas de recepcionista en un portal de trabajo (siempre con una pequeña esperanza de que no me cogiesen, ya que sabía que eso era algo que no me gustaba). Pero para mi gran suerte me contrataron. 

Fueron 6 meses de trabajar mucho y ganar una miseria. Pero claro, contenta tenía que estar de tener trabajo. En fín. Yo notaba que poco a poco me iba deprimiendo. Era una mezcla de todo. No sabía qué hacer con mi vida. Estaba en un trabajo que no me motivaba y ganaba una miseria. Me fui encerrando más en casa. Mi madre se pasaba el día trabajando. No tenía nada de motivación para quedar con ninguna amiga. Me aislé de todas ellas (que no es que tuviese muchas) y nunca me apetecía quedar. Lo único que me motivaba era hacer viajes de día los domingos a pueblos cercanos. Pero eso no era vida.

sábado, 7 de abril de 2018

El comienzo de todo

De un año a ahora, mi vida ha dado un giro de 360º. En el 2015 terminé mi carrera de Turismo y yo no sé si es por cómo está planteada la educación en España, o si soy yo, no sabía qué hacer. No sabía qué posibilidades de trabajo ni salidas tenía con la carrera, y los dos años siguientes estuve muy perdida. Aceptaba todo tipo de trabajos, pero no conseguía que ninguno de ellos me llenase.

Sentía que había algo que me faltaba. No había nada en mi vida que me motivase. 

El verano pasado, gracias a un contacto, conseguí uno de esos trabajo de verano que van a Reino Unido para trabajar, generalmente, con contrato de hostelería.

El caso es que me fui con billete de ida pero sin vuelta. Al principio estuve muy perdida. Me sentía sóla. Pero poco a poco fui encajando con más gente que fue como yo y que vivíamos en la misma residencia.

En el trabajo empecé a sentirme a gusto a mediados de agosto, un mes y medio después de llegar. Empecé a conocer a mis compañeros de trabajo, a salir de fiesta con ellos... Encajaba en algún lugar. Jamás en mi vida me había sentido de esa forma. Encajaba con ellos porque me entendían. Nos lo pasabamos bien juntos.

Pero mi madre, a quien la debo todo, pero que también es quien me corta las alas, no dejaba de decirme que volviese para realizar un master, que sólo era un año y que se pasaría rápido.

A pesar de encajar, sabía que si me quedaba allí, me estancaría, pero a la vez me sentía libre. Otra palabra que jamás antes había experimentado: LIBERTAD. Ser quien yo soy sin importar lo que digan los demás. 

En otro post ya os hablaré más sobre ese tema: mi madre.

Pero me sentí presionada por su parte a realizar el máster, y sobre todo a volver. 

Creo Sé que es la peor decisión que he tomado en mi vida


jueves, 5 de abril de 2018

Mi nombre es Emmeline

Son las 6 de la mañana, y aquí estoy, sentada en mi cama sin poder dormir porque mi cabeza no para de dar vueltas y vueltas.

Últimamente mi vida se me ha escapado de las manos y cosas que antes me encantaban ahora ya no me motivan; no encuentro felicidad en lo que hago, y siento que voy a explotar.

Sinceramente creo que debería ir a pedir cita a un profesional para que me ayudase a enfocar mi vida, pero mi experiencia ya sabe que esa no es la mejor de las ideas y que ni siquiera me van a ayudar.

Por ello, he decidido, sí, a las 6 de la mañana, crear éste blog en el que poder expresar todos mis sentimiento y ojalá alguien en la misma situación llegue a leerlo y me pueda realmente aconsejar.

He elegido el nombre de Emmeline, ya que desde que lo escuché por primera vez, me encantó, y como prefiero mantener el anonimato, he creído que sería mejor que me conocieseis por ese nombre. 

Así que como he comentado antes, no sé si se llegara a leer por personas que estén pasando por lo mismo pero espero que sí, y al igual que agradeceré consejos por comentarios, os iré contando mis experiencias y decisiones para que pueda ayudaros a vosotros también.

Con ésto, creo que es suficiente para una primera entrada.  En próximos posts os iré contando más cosas sobre mi vida y mis pensamientos.

Por el momento,

XOXO