De un año a ahora, mi vida ha dado un giro de 360º. En el 2015 terminé mi carrera de Turismo y yo no sé si es por cómo está planteada la educación en España, o si soy yo, no sabía qué hacer. No sabía qué posibilidades de trabajo ni salidas tenía con la carrera, y los dos años siguientes estuve muy perdida. Aceptaba todo tipo de trabajos, pero no conseguía que ninguno de ellos me llenase.
Sentía que había algo que me faltaba. No había nada en mi vida que me motivase.
El verano pasado, gracias a un contacto, conseguí uno de esos trabajo de verano que van a Reino Unido para trabajar, generalmente, con contrato de hostelería.
El caso es que me fui con billete de ida pero sin vuelta. Al principio estuve muy perdida. Me sentía sóla. Pero poco a poco fui encajando con más gente que fue como yo y que vivíamos en la misma residencia.
En el trabajo empecé a sentirme a gusto a mediados de agosto, un mes y medio después de llegar. Empecé a conocer a mis compañeros de trabajo, a salir de fiesta con ellos... Encajaba en algún lugar. Jamás en mi vida me había sentido de esa forma. Encajaba con ellos porque me entendían. Nos lo pasabamos bien juntos.
Pero mi madre, a quien la debo todo, pero que también es quien me corta las alas, no dejaba de decirme que volviese para realizar un master, que sólo era un año y que se pasaría rápido.
A pesar de encajar, sabía que si me quedaba allí, me estancaría, pero a la vez me sentía libre. Otra palabra que jamás antes había experimentado: LIBERTAD. Ser quien yo soy sin importar lo que digan los demás.
En otro post ya os hablaré más sobre ese tema: mi madre.
Pero me sentí presionada por su parte a realizar el máster, y sobre todo a volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¡GRACIAS!